El motivo de nuestro BLOG...
el gran CHIKILIN!!
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CHIKILIN – SEMBLANZA
Chikilin… un ser especial. (11/mazo/2010 – 25/enero/2011)
Hay en este mundo, aún, una gatita llamada “SOLI”, que vive en un amplio jardín comunitario en una región cerca del centro-sur. En marzo del año pasado, se hizo madre por eneava ocasión, y dio a luz un solo gatito; al principio pensábamos que era un tumor, pues tenía su estómago duro y no se dejaba tocar, además de su edad, casi 14 años humanos. Pasó el tiempo y nos dimos cuenta que nació un gatito… amarillo, pequeñito, con sus ojitos cerraditos y que nos despertaba mucha ternura.
Ese tumor-gatito, resultó llenar nuestros corazones de tal manera, que hizo que nuestra gran familia diera un vuelco hacia él, hasta era el más consentido de todas las mascotas que teníamos; y como era un pequeñito al que su mamá no podía amamantar, tuvimos que darle su lechita con gotero. Era tan pequeño que cabía en la palma de la mano de una muchachita de 15 años. Tenía varios hermanos mayores que él, pero en vez de ayudarlo a conocer el mundo, le ayudaban a aprender cómo espantarse con facilidad y cómo esconderse cuando los humanos lo veían; así que su dueña, Aby, decidió que era buena idea meterlo a su casa y tenerlo en brazos, acariciándolo, para que se acostumbrara al calorcito humano y que viera que en el mundo existía más que esos gatos, sus hermanos mayores.
Este gatito amarillo, tierno y simpático, lo veíamos dar traspiés en la cama o en la orilla de los sillones; algunas veces lo dejábamos sentadito en el graaan sillón de la sala, pero ese gatito no era como otros que se la pasan quietos y relamiendose las patitas; no, claro que no. Este gatito era diferente, muy impetuoso y un poco rebelde y traviesillo, jeje. Le gustaba llevar la contra, si lo dejábamos sentadito, ya estaba queriendo caminar, explorando el mundo del graan sillón, o ya estaba asomándose a la orilla, aunque teniendo cuidado por que las alturas le daban algo de temor. Fue cuando dio sus primeros grandes pasitos. Primero daba traspiés, y su marcha era un poco torpe; lo normal para un gatito de 5 días, pero luego ya daba pasos más firmes. Era divertido verlo intentando caminar derechito, y todo él era una gran ternura… sus ojos bonitos, sus bigotitos, sus patitas carnositas apoyándose en el suelo, una patita, otra patita… paso, pasito, paso.
Un día, estaba él explorando el sillón, pero por la orilla del respaldo, y tenía tanta seguridad en sus pasos, iba casi como en pasarela, fiu fiuuu le decíamos nosotros, lo veíamos y le hacíamos fiestas, y él tan pequeño de tamaño y tan grande amor que nos dio, pues sin querer, hubo un obstáculo en su camino, o se le enredaron las patitas, que entre el borde del sillón y de la pared, fue a dar este pequeño traviesillo: ¡Miau! ¡Miau! Sus gritos de auxilio y de aviso de que la pasarela habia tenido un desliz. ¡Tremendo chiquillo!
En otra ocasión, el papá de Aby que diario salía al patio a darle de comer a las mascotas, le hablaba al gatito, le decía por nombre: “Chiquilin”… le hablaba suavecito:
- ¡Chiquilin!, ven gatito, ¿donde estás?.... y lo buscaba; pero ese día, el gatito se había metido a la casa antes de que su dueño saliera, y como bien sabía el gatito que su amo lo buscaba en las mañanas para darle de comer, ese día fue al cuarto de su dueño. Sus maullidos se escuchaban muy quedito, y no lo encontrábamos… ¡Miau! ¡Miau! Qué sorpresa nos daría encontrar que se había metido debajo de la cama de su dueño, queriendo despertarlo jeje y su dueño buscándolo afuera. Desde entonces, se le quedó el nombre de Chiquilin.
Y con esta y otras más, una serie de gato-aventuras que se fueron sucediendo, fuimos conviviendo con nuestro gatito por casi cerca de un año de vida humano… hasta que él tuvo que retirarse de este mundo; y como lo extrañamos y pensamos mucho en él, hemos decidido publicar las experiencias y anécdotas que tuvimos cuando viviamos juntos. Verán aquí los lectores, cuán sublime puede ser la vida de un gatito, y cuánto amor puede despertar en nosotros los humanos. Gracias por pasar por aquí y darse un ratito para conocer nuestro sentir por “el Chiquilín”.
Y gracias a tí, gatito lindo, por dejarnos vivir tantas experiencias divertidas y llenas de emociones junto a tí. Estés donde estés, te tenemos muy presente. Con cariño, tus amigos humanos.
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